Amazon: por qué debería preocuparnos todo lo que la compañía de Jeff Bezos sabe sobre nosotros

He sido su cliente desde 1999 y dependo de la compañía para todo, desde semillas para el césped hasta regalos de cumpleaños.

Tengo altavoces de Echo esparcidos por toda mi casa, cámaras Ring adentro y afuera, reproductor Fire TV en la sala y un viejo e-reader Kindle en la mesa de noche de mi habitación.

Hice una solicitud para acceder a mis datos, pidiéndole a Amazon que revelara todo lo que sabe sobre mi.

Leyendo los cientos de archivos que recibí en respuesta, me di cuenta de que el nivel de detalle es, en algunos casos, alucinante.

Una base de datos contiene transcripciones de todas las 31.082 interacciones que mi familia ha tenido con la asistente virtual Alexa. También me proporcionaron clips de audio de las grabaciones.

Las 48 solicitudes para tocar “Let It Go” muestran la obsesión de mi hija con “Frozen”, la película de Disney.

Otros pedidos musicales nocturnos al Echo de la habitación, podrían dar una pista sobre las actividades de los adultos.

Otro archivo revela 2.670 búsquedas de productos que he llevado a cabo dentro de esta tienda desde 2017.

Hay más de 60 columnas suplementarias para cada una, que contienen información como qué tipo de dispositivo estoy usando, en cuántos artículos hice clic y una serie de números que dan indicios sobre mi ubicación.

De hecho, una hoja de cálculo dispara un mensaje de advertencia indicando que es demasiado grande para mi software.

Ésta contiene detalles de las 83.657 interacciones que he tenido desde 2018, incluido el momento exacto del día en que realicé cada intervención.

Un documento asociado divide mis sesiones de lectura para cada libro electrónico, que llevan un registro de milisegundos.

Y así sigue.

Hice esta tarea como parte de un documental del programa Panorama de la BBC en el que he estado trabajando, que traza el ascenso de Amazon recolector de datos.

“Sucede que venden productos, pero son una compañía de datos”, dice James Thomson, uno de los ex ejecutivos entrevistados.

“Cada oportunidad para interactuar con un cliente es otra oportunidad para recolectar datos”.

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, dice que es parte de su “obsesión por los clientes”. Dice que la primera prioridad de la firma es “descubrir lo que (los clientes) quieren, lo que es importante para ellos”.

Y lo matiza diciendo que Amazon no debe violar la confianza de la gente en el proceso.

Sin embargo, a medida que la compañía continúa creciendo y expandiéndose a nuevas actividades, ha habido pedidos tanto dentro como fuera de Amazon para trazar un límite en esta obsesión por los datos.

Conociéndote
El centro turístico Sleeping Lady está a unas dos horas manejando desde Seattle.

El nombre surgió por la forma de las montañas que destacan sobre sus cabañas de madera.

Cuando Bezos llevó en autobús al personal de Amazon allí para una lluvia de ideas en enero de 1997, el lugar hizo honor a su dirección: Icicle Road (Calle de témpanos). Cayó una tormenta que provocó que algunos se perdieran los eventos de la primera noche.

Pero todos estaban presentes cuando su líder comenzó la sesión de la mañana siguiente, diciendo que él quería crear “una cultura de métricas”.

James Marcus era en ese momento un reseñador de libros en la plantilla.

“La manía por la cuantificación estaba en el corazón de Jeff”, dice.

Marcus estuvo incluido en el grupo de Bezos durante el evento, en el que los equipos trazaron ecuaciones en el tablero para inventar formar de medir la satisfacción del cliente.

“Ese día el algoritmo de Jeff no fue mucho mejor que los algoritmos de los otros”, señala.

“Pero él entendía que los datos eran realmente muy valiosos. La idea de que cada clic y cada giro y cambio en el website eran en sí mismos mercancías, era un nuevo tipo de pensamiento para la mayoría de los empleados, y para mi también”.