Coronavirus: qué capacidad tienen realmente los países de América Latina para hacer frente a la epidemia de covid-19

El nuevo coronavirus está suponiendo una dura prueba para los sistemas de salud de los países más afectados por la epidemia. Y el examen seguramente será todavía más duro para América Latina.

“La región puede convertirse en la mayor víctima del covid-19”, advierte Miguel Lago, director del Instituto de Estudios para Políticas de Salud, IEPS, con sede en Río de Janeiro.

La razón: América Latina, que de por sí ya tiene un cuadro sanitario mucho más complejo que el de países como Italia y España, también le destina muchísimos menos recursos a la salud pública.

Y, como resultado, las autoridades sanitarias latinoamericanas muy seguramente tendrán que hacerle frente al nuevo coronavirus en condiciones mucho más difíciles que sus similares europeos, que ya han empezado a verse superados por el avance de la pandemia.

“Tenemos los mismos problemas de los países más desarrollados, que son las enfermedades crónicas no transmisibles, y también problemas de enfermedades infecciosas propias de países menos desarrollados. Y además de eso somos el continente más violento del mundo”, explica Lago,

“Pero incluso Brasil, que tal vez tenga el sistema de salud más ambicioso de toda la región, invierte poquísimo en salud pública: 3,8% del PIB en comparación con el 7,9% de Reino Unido, el 8% de España y el casi 10% de Francia y Alemania. Y eso que Brasil tiene tres o cuatro veces más población que esos países”, le dice a BBC Mundo.

De hecho, con un gasto en salud per cápita de US$ 1.076 anuales, en 2017 América Latina destinó a salud tres veces menos que los países de la Unión Europea, que en promedio gastan US$3.364 por cabeza, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Y esa cifra incluye al gasto privado, que en aproximadamente un tercio de los países de la región latinoamericana es de hecho mayor que el gasto público.

Por eso, para el exministro de Salud de Colombia Alejandro Gaviria, los problemas de capacidad que ya empiezan a hacerse evidentes en países con sistemas de salud pública mucho mejor financiados deben poner en perspectiva lo que se puede esperar, por ejemplo, del sistema de salud de su país.

“No puede pedírsele lo que no pueden hacer los sistemas europeos”, le advierte a BBC Mundo.

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