El océano Pacífico es tan ácido que está disolviendo los caparazones de estos cangrejos

El océano Pacífico se está volviendo más ácido y los cangrejos que viven en sus aguas costeras son algunos de sus primeros habitantes en sentir sus efectos.

El cangrejo Dungeness es vital para la pesca comercial en el noroeste del Pacífico, pero los niveles más bajos de pH en su hábitat están disolviendo partes de su caparazón y dañando sus órganos sensoriales, según un nuevo estudio.

Sus heridas podrían afectar las economías costeras y anticipar los obstáculos en un mar cambiante. Y aunque los resultados no son inesperados, los autores del estudio dijeron que el daño a los cangrejos es prematuro: no se predecía que la acidez dañaría a los cangrejos tan rápido.

“Si los cangrejos ya están afectados, realmente debemos asegurarnos de prestar mucha más atención a los diversos componentes de la cadena alimentaria antes de que sea demasiado tarde”, dijo la autora principal del estudio, Nina Bednarsek, científica principal del Proyecto de investigación Agua Costera del Sur de California.

Los hallazgos fueron publicados este mes en la revista Science of the Total Environment y financiados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). La agencia estudia la acidificación de los océanos y cómo los cambios en los niveles de pH están afectando las costas.

Cómo se acidifica el océano
El océano se está acidificando porque absorbe más dióxido de carbono de la atmósfera, lo que reduce los niveles de pH en el agua.

La acidificación del océano cambia las costas, liberando el exceso de nutrientes que pueden crear floraciones de algas y aumentando la temperatura y la salinidad del mar, de acuerdo con NOAA.

Pero para los crustáceos y los corales que dependen de iones de carbonato, que son menos abundantes en aguas más ácidas, para construir sus conchas y esqueletos de coral, se hace más difícil construir conchas fuertes.

Tampoco son solo los cangrejos: las ostras, las almejas y el plancton dependen de los mismos iones de carbonato para fortalecerse. Y los humanos y las criaturas marinas dependen de ellos, algunos para alimentarse, otros para su seguridad económica.